“Llevamos tres años sin ganar nada, un tiempo sin estar a gusto, sin encontrarme en lo mejor. No es lo que quiere nadie, ni yo ni el club. Ya no tengo 25 años y cada vez se hace más difícil seguir adelante. Aparecen molestias que antes no tenía... No quiero estar por estar”. Zizou, tímido como siempre, habló sereno ante la multitud de medios que se agolpaban para escucharle.Estaba a punto de cumplir 34 años. Habían pasado diecisiete años desde su debut en la Primera División francesa con el Cannes, en un partido ante el Nantes, aunque no fue hasta dos años después cuando pudo celebrar su primer gol, precisamente ante el mismo rival. Aquel tanto y aquel primer baile de celebración fueron para Veronique, la que más tarde se convertiría en su mujer.