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miércoles, 4 de mayo de 2011

Wembley, segunda parte


La vida es como una leyenda: no importa que sea larga, sino que esté bien narrada
Lucio Anneo Séneca (2 A.C.- 65 D.C.) Filósofo latino

Donde comenzó la leyenda. Allí intentará el Barcelona conseguir su cuarta Champions, la que cierre el círculo de los veinte años más exitosos de su historia. En Wembley, donde se empezó a gestar el estilo de fútbol que domina ahora en Can Barça. 19 años después, Guardiola volverá a pisar otra vez el césped que le hizo campeón de Europa por primera vez. El mejor equipo del mundo vuelve a por su corona.

Y todo ello después de empatar a uno el último Barça-Madrid, por lo menos, hasta agosto. Cuatro Clásicos después, los resultados parecen arrojar también un empate; sin embargo, una lectura mucho más pausada apunta a un ganador claro. Dos empates, uno a simple vista irrelevante por ser el primero de todos, pero que hizo que el Madrid se despidiese de la Liga; el otro, el que acredita el pase a la final de Wembley de los azulgranas. Una victoria madridista, el de la Copa del Rey, que cayó del lado blanco en el minuto 102. Y una victoria culé, la del Bernabéu, determinante para romper el sueño de la Décima y acercar el de la Cuarta.

jueves, 28 de abril de 2011

Ya lo decía Alberto


En el medio de la batalla, una batalla sucia como pocas, el de siempre: Messi, dos veces Messi. Poco se puede rescatar de un partido que prometía mucho pero que al final se quedó en lo que se quedan siempre todas las cosas en las que anda metido José Mourinho: en polémica. Se echó de menos al fútbol. “Cada día sabemos más y entendemos menos”, decía Alberto.

Todo comenzó como siempre que se enfrentan los dos mejores técnicos del mundo; Guardiola apostó por la pelota, Mourinho por especular. Hasta ahí todo lícito. Los ánimos encendidos en las ruedas de prensa no hicieron más que contribuir a que el partido fuese malo con ganas, pero sobre todo, vergonzoso. Lo que ayer se vio sobre el terreno de juego -y camino del túnel de vestuarios, en la rueda de prensa…- es más propio de bandas citándose para pegarse en un callejón que de profesionales del fútbol. Una primera parte sin historia se convirtió en una escaramuza con Pinto expulsado por agresión en medio de una marabunta de empujones e insultos.

miércoles, 27 de abril de 2011

‘Central lechera’ versus ‘Llet nostra’

Guardiola retó: “José, a las 20.45 horas nos vemos en el campo”. Minutos antes, Mourinho se horrorizó de que Pep criticase “el acierto de un árbitro”. El partido ya había comenzado; en realidad, el partido lleva jugándose desde antes del sábado 16, día del primer Clásico de 2011. Ha llegado el tercer round.

Este miércoles se enfrentan dos estilos, pero también dos estados físicos muy desigualados. La plantilla del Barça, corta y con bajas de vital importancia como Iniesta, Abidal, Adriano, Maxwell y Bojan, está asfixiada a estas alturas de temporada. La del Madrid, en cambio, ha ido de menos a más y ahora se encuentra en un momento de forma envidiable. Mourinho sólo tendrá que lidiar con la importante ausencia de Carvalho en el centro de la zaga y con la de Khedira, su destructor de juego.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Guardiolafobia


Difama, que algo queda. Ésta parece la máxima actual que se aplica en algún medio de comunicación español. No entiendo la caza de brujas que desde Madrid se está realizando continuamente contra Pep Guardiola. Día sí y día también, un famoso diario deportivo de la capital abre sus páginas dedicadas al conjunto azulgrana con toda clase de ‘lindezas’ hacia el de Santpedor. Ante la genialidad del equipo, el único blanco al que pueden apuntar estos profesionales de la información es Guardiola, un hombre que nunca entra al trapo ante las descalificaciones, y eso que han sido muchas. Su delito es ser el entrenador del mejor equipo de la historia, y eso parece que escuece.

Quizás a este periódico tampoco le guste que Guardiola no conceda entrevistas personales y que se limite a hablar en rueda de prensa, o que nunca tenga malas palabras para sus jugadores. No, señores; a Pep no le gusta hablar de perros y gatos ni hacerle la cruz en público a ninguno de sus pupilos, no es su estilo. Su única salida de tono –si es que se le puede llamar así- en las tres temporadas que lleva al frente del banquillo culé fue decir que, puntualmente, un árbitro había mentido, algo que todos pudimos comprobar que era cierto. Por eso, el citado medio de comunicación pidió poco menos que su cabeza.